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Semana que no pinta para acuerdos

Por Paola Sepúlveda, Periodista

Fue el 12 de noviembre del 2020 cuando el Presidente Piñera sintió la soledad del poder. Cuando pidió encerrarse en su despacho, en medio de la presión política de su sector de restablecer el Estado de Excepción Constitucional, incluso de Sitio para frenar la ola de violencia y saqueos, a esas alturas imparables. Esa misma mañana la Mesa Social había llamado a una marcha y paro nacional. Más tarde, en enero, en su exposición en la Enade recordaría ese momento. “Experimenté lo que se llama la responsabilidad del poder y la soledad”. Luego, haría un llamado a un *acuerdo contra la violencia*. Así pasó todo su mandato, llamados a cientos de acuerdos: por la paz, la infancia, por la seguridad, “para derrocar la ola de violencia y atentados terroristas en la macro zona sur» (23.03.21). Eso a la par del trabajo desplegado por sus ministros en el Congreso, que veían cómo los proyectos emblemáticos sobre seguridad sufrían portazos en la cara, con un parlamento dominado por la izquierda que dilataba las urgencias del Ejecutivo y rechazaba cualquier idea que diera señales de condena a la violencia y al maltrato del cual eran víctimas las instituciones de orden y seguridad, incluso, osaba a correr el cerco hacia la validación del discurso de odio y violencia como método de acción política. Como si los saqueos y las quemas del metro, municipios y cuarteles fueran hechos cuya verdad era relativa. (Instalaron como verdad alternativa que la Estación Baquedano se había transformado en un centro de tortura, lo que la justicia desmintió).

De eso, hay cientos de ejemplos. (Proyectos rechazados por el actual Gobierno: Ley Antibarricadas, Ley Antiencapuchados, el que aumenta penas por atentados contra Carabineros, Reforma ANI, Aula Segura, Ley Juan Barrios, Ley de Control de Armas), así también podemos sumar la sobre reacción de los frenteamplistas en medio de la discusión sobre el Control Preventivo de Identidad, y en respuesta al eslogan acuñado por un diputado de derecha sobre “no todos  los menores de edad son blancas palomas”. Para qué decir, el proyecto impulsado por Jackson y compañía de derogar la Ley de Seguridad del Estado (aplicada ahora por Boric) y el apoyo cerrado a Gutiérrez tras viralizar un dibujo donde se asesinaba a Piñera. Hay un sinfín de ejemplos, que hoy toman especial valor,  cuando vemos a un Presidente que intenta convocar a un gran acuerdo sobre seguridad, ese que le fue tan esquivo a Piñera para salir del pantano. Porque ahora sí, parece que sí, que el tema de seguridad, como repiten desde el Ejecutivo desde Boric hacia abajo, es un tema que trasciende a derechas e izquierdas; porque ahora sí que no sirve tirar piedras – como dijo la Ministra Vallejo;  ahora sí… porque “estamos frente a un tipo de delincuencia nunca antes visto” dijo Winter… ahora sí que aplica la Ley de Seguridad del Estado.

Desde la soledad del poder, esperemos que Boric recapacite y saque lecciones de haber sido parte de la peor oposición de la historia y de señales contundentes contra la delincuencia, para poder sentarse a conversar un acuerdo por la seguridad, así lo pide la derecha, como retirar el proyecto sobre indultos y diciendo con todas sus letras que Celestino Córdova es un A S E S I N O. 

La derecha tiene el sartén por el mango. Ni ojo por ojo ni diente por diente, sólo debe seguir manteniendo la coherencia de su relato: “estamos con las víctimas de la delincuencia”.

Buena semana.